jueves, 19 de enero de 2012
jueves, 28 de abril de 2011
Ha empezado a llover y las mañanas se hacen más frías sin tu piel, no se qué hacer, si quedarme dormida entre unas sábanas inertes recordando que en algún momento te rodearon o levantarme y suspirar porque ya no estás. La verdad, es confusa esta realidad, tal vez sea un sueño y no seas más que una simple ilusión de una mente desvariada como la mía, tal vez.
Hay momentos en los que prefiero cerrar los ojos e imaginar que todo es falso, otros en cambio, miro al cielo y siento aún tus labios junto a los míos, acariciándose, sintiendo nuestros latidos con movimientos minúsculos. No creo que sea amor, es difícil tenerlo cuando son 3 veces las que nos hemos visto y tan solo una la que hemos sido nosotras mismas, o espero que no lo sea tan pronto.
Porque si he de decir algunas palabras sobre ti se me llenan los pulmones de aire comprimido que explota en infinidad de elogios, pero todos son a escondidas y con voz baja, vaya a ser que alguna arpía decida autoproclamarse superior y me los quite de dentro. No quiero decir mucho, porque cada palabra que digo no es más que miedo que te infundo, ya que no tienes planes para nada y en mi vida no existe la planificación o la organización.
¿Que es una vida organizada? Un conjunto de situaciones predestinadas, aburridas y predecibles. Prefiero sentir un instante el miedo, el temor, la incertidumbre, de cualquiera de mis actos a tener escrito cada paso que doy para no sufrir alteraciones que me pueden hacer hundir.
Y, Que has sido tu? pues la verdad aún no lo se, no se si eres un iceberg frio y duro que destroza transatlanticos o eres sin mas una persona que necesita cariño y a la que entiendo pese a no haber pasado por situaciones iguales.
Siento que si te miro me derrito, como cualquier hielo en un vaso de café ardiendo. Siento que si te toco me acelero, como pisar el acelerador de cualquier coche con el freno puesto. Siento que si te beso doy algo de mí, y es la primera vez que lo he dado involuntariamente. Siento que si se acaba... me alegraré por haber podido compartir esos momentos de desconexión en Madrid junto a ti.
Realmente pienso, la vida no está para organizarla, para pensarla sino para vivirla, por eso cometemos errores y también nos alegramos de nuestras decisiones.
