jueves, 19 de enero de 2012

No se si soy victima o verdugo de una princesa que, sin corona, hace y deshace mi reino, destruye castillos de arena y seca mares con su nombre, tira por el suelo cualquier escalera al cielo, mata cualquier rosa de mi corazón y una vez que creo que es mejor morir entre barrotes de críticas o apuñalada entre dardos envenenados, enciende esa llama de la vela más débil de todo mi reino, creando así una esperanza efímera que con la brisa más leve se esfuma, pero su olor permanece lo suficiente como para darme vida...

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